La dama de oro: una historia de Arte & Derecho

La dama de oro de Klimt, considerada como la Mona Lisa de Austria, fue confiscada y sustraída por los nazis de la casa de la familia Bloch-Bauer en Viena, junto a numerosas piezas de arte, incluyendo varios cuadros más de Klimt y otros reconocidos artistas, y es punto de partida de una apasionante investigación judicial gracias a la cual María Altmann, heredera legitima, pudo recuperar el famoso cuadro y honrar la memoria de su familia. Un acto de justicia con 60 años de retraso.

A través de delicados y sutiles flashbacks, la obra  de Anne-Marie O’Connor nos lleva desde la Viena de 1907, cuando Gustav Klimt realiza en óleo y hojas de oro el retrato de Adele Bloch-Bauer, hasta California en 1998, donde María Viktoria Altmann (nacida Bloch-Bauer) inicia, en compañía de un joven e inexperto abogado, Randol Schoenberg, una aventura de varios años que los llevó incluso hasta la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos (resumen del caso). El proceso, que puso al descubierto la impunidad con que Austria se había apropiado del patrimonio de los judíos una vez concluida la guerra, se prolongó por siete años, hasta que en enero de 2006 una comisión especial falló, en Viena, a favor de la restitución de las obras.

María Altmann vendió la Adele de Oro por 135 millones de dólares a Ronald S. Lauder, hijo de Estée Lauder, de la célebre industria de cosméticos, a condición de que siempre pudiera ser contemplada. Siguiendo los deseos de María, el Retrato de Adele Bloch-Bauer está a la vista permanente en su nuevo hogar, la Neue Galerie en Nueva York.